Existen momentos donde experimentaremos crisis en algún ámbito de nuestra vida. Ya sea matrimonial, profesional, laboral, estudiantil, amorosa, emocional, espiritual, etc.
Le llamo crisis a ese momento que une una serie de elementos que nos desconcierta como seres humanos, entre ellos:
1. Dudas (No saber qué hacer o cómo paso)
2. Dolor emocional. (Heridas provocadas por la situación)
3. Desasosiego (Intranquilidad)
4. Falta de entendimiento (no entendemos el porqué)
5. Falta de dirección (no se qué voy hacer)
Cuando estos elementos se unen, y pueden mencionar otros más, se crea una crisis.
Ahora bien, así como hay herramientas poderosas, existen también cosas que nos mantienen en la crisis y no nos dejan avanzar.
Hoy quiero hablarte de las preguntas vs las ideas.
Soy fiel creyente, como Neurocoach, que hay preguntas poderosas que nos ayudan a conectar, avanzar y saber lo que queremos en la vida.
Sin embargo, cuando no tenemos el conocimiento necesario, hay preguntas que se convierten en estorbos porque más que ayudarte te sumergen mucho más en la tristeza de la crisis o la desesperación.
Está en tus manos
Cuando estamos en crisis es bien importante determinar qué tenemos en nuestras manos.
Y rápidamente comenzamos a darnos cuenta que están presentes las emociones emergiendo de la crisis y el cerebro.
Con las emociones hemos trabajado anteriormente, y seguiremos trabajando. Pero hoy quiero dirigirme al cerebro.
No es solo un cerebro
A veces tratamos al cerebro como algo insignificante por que creemos que todo lo trabajamos desde el corazón. Pero ciertamente, aún lo que sentimos, emerge de la acción cerebral.
Es por esto, que todo comienza y termina allí.
Es en el cerebro donde ocurren las preguntas y las ideas.
Podemos entonces identificar preguntas que no abonan a un fortalecimiento en la crisis. Por ejemplo:
1. Cuando te auto-castigas con el "¿por qué?", las preguntas que emergen y no te ayudan son por ejemplo:
a. ¿por qué no actué de esta manera?
b. ¿por qué me quedé callado?
c. ¿por qué respondí esto o aquello?
d. ¿por qué esto llegó a mi vida? etc.
2. Cuando te creas presión con el "¿Cuándo?", las preguntas que emergen y no te ayudan, son por ejemplo:
a. ¿Cuándo me atreveré a ser valiente?
b. ¿Cuándo entenderé que esto no era para mi?
c. ¿Cuándo lograré que esta culpa se valla?
d. ¿Cuándo veré la luz?, etc.
3. Cuando te sugestionas con el "¿Cómo?", las preguntas que emergen y no te ayudan, son por ejemplo:
a. ¿Cómo no viste venir esto?
b. ¿Cómo saldrás de esta?
c. ¿Cómo permitiste que esto pasara?
d. ¿Cómo caiste tan bajo?, etc.
Estas son preguntas que te limitan, te estancan, te hacen sumergir en la desesperación de una crisis.
Así que en medio de la crisis no necesitamos preguntas auto-castigables. Necesitamos preguntas que nos empoderen.
Y ¿qué tal, si escuchas más a tus ideas en medio de la crisis que a tus preguntas?
En el tema que está de moda, "emprender", las ideas son respetadas y miradas como la dirección a tomar.
Tener idea aún cuando no se tiene idea del ¿por qué?, el ¿cuándo? y el ¿cómo?, es abrirle la puerta a la solución de la crisis.
En mi práctica suelo escuchar personas fabulosas con ideas grandiosas, pero han escuchado más las preguntas que a las ideas.
No está mal no saber. De hecho, el cerebro no reconoce eso. Tu tienes las riendas de tu vida. No olvides eso.
De esta manera, las ideas no necesitan darse en un contexto de estabilidad. De hecho, en las grandes crisis es que se crean grandes ideas.
Ejemplo, un matrimonio tiene una crisis económica. No sabían el por qué, el cómo, ni cuándo. Pero descubrieron una idea que pusieron en acción.
Entonces, ¿tengo la idea y me lanzo? No. Puedes hacer un análisis. Como cuando analizas la toma de una decisión. Por ejemplo, toma una libreta. Escribe la idea y ventajas y desventajas. Ganancia vs perdida. Cambios a corto y largo plazo. Esfuerzo que se requiere de mi parte. Resultados que espero. Y cuándo comenzare a poner a correr la idea.
No estoy hablando de ideas en el ámbito económico. Esto nos funciona para ideas en el área emocional. Por ejemplo, cuando tenemos un conflicto con una persona que amamos, suelen salir ideas: "lo llamaré, le escribiré, le pediré perdón, etc." pero no lo hacemos porque ahí está: "¿porqué tengo que hacerlo si no tuve la culpa? ¿cómo lo hago si esta super enojado? ¿cuándo lo hago porque no quiero tener tiempo para eso o para enfrentarlo?
Entonces, el tema es que en medio de las crisis es mejor apagar las preguntas que nos detienen y dar rienda a las ideas que emergen de en medio de todo.
Transforma tu crisis en oportunidad
Mientras tengas preguntas que te limiten, no experimentarás resultados de ideas fabulosas.
¿Y si no funciona? Otra pregunta limitante.
Te respondo con esto final:
Te respondo con esto final:
El fracaso NO EXISTE. Existen resultados. Puede que no tengas los resultados que anhelabas, pues vuelve al plan escrito. Mira las ventajas y desventajas nuevamente. ¿Cómo se requiere que seas para lograr tus resultados?
Persiste. En la vida todo pasa.
Apaga las preguntas limitantes y escucha, ve y/o siente las ideas que emergen de ti.
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